HRW revela 27 centros de tortura en Siria y denuncia crímenes contra la humanidad

03/Jul/2012

Agencia EFE

HRW revela 27 centros de tortura en Siria y denuncia crímenes contra la humanidad

Nueva York, 3 jul (EFE).- La organización defensora de los
derechos humanos Human Rights Watch (HRW) reveló hoy la ubicación de 27 centros
de tortura en Siria, así como los nombres de sus responsables y denunció que
esas prácticas «sistemáticas son crímenes contra la humanidad».

HRW pidió así al Consejo de Seguridad de la ONU que envíe a la Corte Penal Internacional (CPI) el caso sirio y «adopte
sanciones contra los responsables de los abusos», además de responsabilizar
de esos crímenes contra la humanidad al responsable último, el presidente de
Siria, Bashar Al Asad.

«Archipiélago de tortura: Detenciones arbitrarias,
torturas y desapariciones forzadas en las prisiones desde marzo de 2011»
en Siria, elaborado por HRW denuncia que «exdetenidos y desertores han
identificado la ubicación, los métodos de tortura y en muchos casos a los
comandantes que dirigen 27 centros de detención bajo el mando de las agencias
de inteligencia sirias».

«Las agencias de inteligencia (sirias) dirigen un
archipiélago de centros de tortura repartidos en todo el país», señaló uno
de los responsables de HRW, Ole Solvang.

Agregó que al «publicar el lugar en que están,
describir sus métodos de tortura e identificar a quienes las cometen estamos
diciéndoles que tendrán que responder por sus crímenes horribles».

El documento publicado hoy revela que hay diez centros de
detención en Damasco, cuatro en Idlib, Latakia y Homs,
respectivamente, tres en Daraa y dos en Aleppo, dirigidos por altos mandos
militares como los generales Shafiq, Rustom Ghazali, Burham Qadour, Yousef
Abdou, Muhammad Khallouf, Nawfel Al Husseini o Abdul Salam Fajr Mahmoud.

«Los patrones sistemáticos de malos tratos y torturas
documentados por HRW muestran una política de Estado de tortura y malos tratos
que constituyen crímenes contra la humanidad», afirmó la organización.

El documento incluye los mapas con la localización de esos
centros de tortura, así como el testimonio recogido en vídeo de exdetenidos y
la descripción de las técnicas de tortura por numerosos testigos o víctimas.

«El actual número de centros de detención utilizados
por las agencias de inteligencia podría ser mucho mayor» que los
revelados, señala HRW, que «casi todos los exdetenidos entrevistados
dijeron que habían sido sometidos a torturas o sido testigos de las torturas a
otros durante su detención».

Según la organización los guardias y oficiales encargados de
los prisioneros utilizaron más de 20 métodos de tortura, «desde palizas
con bastones y cables, a mantenerles por mucho tiempo en posiciones que les
causaban dolor extremo, aplicarles electricidad, utilizar ácido, asaltos
sexuales y humillaciones, arrancarles las uñas o fingir ejecuciones».

Revela también que un hombre de 31 años detenido en Idlib en
junio describió a HRW que los guardias le obligaron a desvestirse y después
«le retorcieron los dedos con pinzas, le pusieron grapas en los dedos, en
el pecho y las orejas».

«Solo me las quitaban si hablaba. Las de las orejas
fueron las más dolorosas», contó esa víctima de las torturas sirias a HRW,
al tiempo que señaló que sus captores enganchaban cables a la batería de un
coche para aplicarle descargas eléctricas y una pistola también eléctrica en
sus genitales.

La misma persona dijo que le torturaron de esa manera tres
veces en tres días.

Aunque la mayoría de los torturados, según la organización,
fueron hombres «entre 18 y 35 años, también se entrevistó a víctimas que
eran niños, mujeres y ancianos».

HRW reveló que la mayor parte de las torturas que se
reflejan en el documento tuvieron lugar en las instalaciones de los
departamentos de Inteligencia Militar, en la Dirección de Seguridad Política y
en las direcciones generales de Inteligencia y de las Fuerzas Aéreas, conocidas
todas como «mukhabarat».

«Todos los testigos entrevistados describieron que solo
las condiciones de los centros de detención pueden ya considerarse como un
maltrato, debido a la superpoblación, los malos alimentos y la negación
sistemática de asistencia médica», agrega.

También pidió que todos los individuos responsables de esos
crímenes contra la humanidad se sometan a la ley internacional, al igual que
los subordinados que los cometieron ya que deberían de saber de su obligación
legal de prevenir esos delitos.

«La cadena de responsabilidad debería aplicarse no solo
a los comandantes que dirigen los centros de detención, sino a los jefes de los
servicios de inteligencia, al Gobierno y al jefe del Estado, Bachar Al
Asad».

Al no haber ratificado Siria el Estatuto de Roma, que dio
paso a la creación de la CPI, ese alto tribunal solo tiene jurisdicción sobre
esos delitos si el Consejo de Seguridad de la ONU adopta una resolución que
permita llevar al país árabe ante sus jueces.

HRW denunció que «Rusia y
China (los dos miembros permanentes del Consejo y con derecho de veto) han
bloqueado con anterioridad cualquier esfuerzo del Consejo para presionar a
Siria por sus responsabilidades».

«El nivel inhumano de esa red de centros de
torturas supera lo horrible. Rusia no debería proteger a quienes son
responsables de ello», afirmó Solvang.